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A puerta cerrada

A puerta cerrada. Vivía a puerta cerrada. Al caer el sol, con la puerta y las ventanas cerradas. Estemos todos al fondo de la casa y murmuremos a la luz de la vela. Afuera camina la muerte; saldremos cuando el sol despierte. De noche manda la muerte.
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solo fuimos

Fuimos deseo A veces lo que parece efímero se queda grabado en nosotros con más fuerza que aquello que dura años. Este poema nace de esos recuerdos que, aunque fueron fugaces, hoy se han convertido en un tesoro. Solo fueron nuestros ojos, solo fueron nuestros sueños. Fueron los años en que nada cuenta, en donde lo que reina es el deseo. Solo fueron caricias, palabras sin afecto. Caminamos tantas calles para no llegar a ningún lado. Fueron tantas palabras, fueron tantas miradas, fueron tantas ocasiones, fueron tantos besos, fueron muchas ganas, que al final se llevó el viento. Fuimos una gota de agua en un océano de fuego, no fuimos nada, fuimos deseo. Sin embargo hoy, esos recuerdos son una suave brisa  Sin embargo siguen siendo deseo.

Dolor

La mas  hermosa columna Se pierde en la neblina de las tristezas El horizonte dejó de ser Te extraño mucho mamá 

pesares

Lo más duro ha sido volver a la vida y darme cuenta que sigo estando muerto

Le llamaré vida

¿Puedo titular algo tan grande como la vida? ¿Acaso puedo poner un tema sobre algo desconocido, incierto e incluso invisible? Menos lo puedo saber. Veo lo que está delante de mí, aunque tampoco lo entiendo. Veo cómo en ocasiones el dolor se apresura sobre mí para quedarse durante muchos días. Mientras que la felicidad apenas se asoma. ¿Qué puedo esperar cuando no hay nada que esperar? ¿Cómo puedo anhelar cuando no hay deseo? El deseo huyó lejos. Mientras tanto, veo mi sombra proyectada sobre una roca eterna. Quizá a esto le llamaré vida.

imbécil

Hice arder mi ciudad Y abrí las puertas a mis silencios Deje expuesta mi desnudez Alzaron el vuelo mis secretos Me corone con corona de imbécil miserable Queda lo queda por seguir Lo demás lo perdí

Perdi la imaginación

En el patio jugábamos con mis hermanos: construíamos mundos, conquistábamos reinos, viajábamos al infinito. Pero el tiempo pasó. Hoy, en ese mismo patio, hay una pequeña bodega de tres metros de largo por uno de ancho, llena de herramientas y cosas viejas. Una jardinera rodea el espacio. Doy cuatro pasos y voy de extremo a extremo. Siempre fue el mismo lugar, pero nuestra imaginación era infinita. Hoy me parece reducido porque he perdido la capacidad de imaginar. El mundo es grande si tienes imaginación.