En el patio jugábamos con mis hermanos: construíamos mundos, conquistábamos reinos, viajábamos al infinito. Pero el tiempo pasó. Hoy, en ese mismo patio, hay una pequeña bodega de tres metros de largo por uno de ancho, llena de herramientas y cosas viejas. Una jardinera rodea el espacio. Doy cuatro pasos y voy de extremo a extremo. Siempre fue el mismo lugar, pero nuestra imaginación era infinita. Hoy me parece reducido porque he perdido la capacidad de imaginar.
El mundo es grande si tienes imaginación.
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