Música suave, clima frío, y nervios inquietos.
La guitarra saca las notas sin presión, la voz del trovador satisface al que pasa y al que le viene al recuerdo.
Se vive por arte ,por ganas, mas que por obligación.
Los motores truenan ,el semáforo cambia de luz y todos van a ningún lado.
Él trovador sigue rasgando las cuerdas de su guitarra , un viejo se detiene y comienza a bailar.
Así nada más.
Permanecerán los rincones infinitos guardando secretos eternos.
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