de realidades y sinsabores,
dió todos los tributos
hasta el último aliento
pero igual pereció vacía.
¿Quién le recordará?
¿Acaso los acreedores?
¿Le recordará el olvido
o el juez injusto?
¡Oh alma inconstante!
Te dejaste embaucar,
fuiste seducida por tus
propias mentiras.
El alma ahora se lamenta
cuando ya no hay esperanza,
lo vano es vano.
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