"Un amigo dice que las próximas elecciones en El Salvador no serán elecciones. Dice este amigo también que es imposible considerar un proceso electoral válido a partir de la candidatura inconstitucional del presidente Bukele. También dice mi amigo que cuando un partido está al frente de los tres poderes del estado, la cosa definitivamente apesta. Esto dice mi amigo. También me comenta otro amigo, íntimo del primer amigo en mención, que el ambiente electoral a unos días de que se celebren las votaciones es tan distante, tan diferente a las votaciones de los años 80s y 90s. Obviamente me aclara este mi amigo "no que en ese entonces los partidos de gobierno no se movían por los senderos de la corrupción, la demagogia, el servilismo y actos de violaciones a los derechos humanos, pero hay un algo, un algo que quizá hace la diferencia, me dice mi amigo, y es el hecho de que nunca antes en la historia de El Salvador se había prolongado durante tanto tiempo el estado de sitio. Ese amigo y otros amigos un poco más íntimos comentan también que este hecho tiene por propósito amordazar a cualquier voz, callar a cualquier mente que pretenda cuestionar o alzarse en contra del gobierno. Esto comentan mis amigos. A título personal, creo también que estas votaciones van a ser tan aberrantes debido a que los salvadoreños, siempre fantásticos y poco conscientes de las consecuencias de las decisiones que toman, se entregarán como novia enamorada a un amado que no tiene un pelo de lealtad. A ver qué pasa en los próximos días en este ambiente pre electoral que no huele a elecciones. Nos terminamos el café con los amigos y los amigos de los amigos."
Permanecerán los rincones infinitos guardando secretos eternos.
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