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¡ Camándula de ayeres míos  de aquellos y de otros!

La mujer le dijo que lo amaba, él le contestó que se había perdido en el laberinto de sus pensamientos, sentimientos y emociones.

El fulanito quería unir con ambiciones las letras de otro y hacerlas suyas, el anciano le dijo que había puesto su vida en aquellas letras y en la medida que se vaciaba no vinieron más palabras para salir adelante; él escribió sabiendo que moriría, por tanto, éstas eran de quién las amara.

¿Qué habrá sido de los ojos que me vieron, los pensamientos que me cargaron y los labios que pronunciaron mi nombre?

El tepezcuintle cayó a unos 25 mts de dónde estaba, en esos días la muerte era descaradamente más honesta.

El peso de un arma aligera los nervios, - me dijo la Chelita, si no, no salgo; pidasela  al mayor; vámonos así, vamos suficientes, le dije; todos llevamos "con que", - No joda Charlie, dijo: su vida es joder y yo estoy preñada. -Mejor quédese, le contesté, no me quiero quedar sola; su Tata va a ponerse a verga y le agarra de querer chirolonear a medio mundo. -Lléveme, no me deje aquí; además yo se qué hacer, hoy le hubiera dicho "Simón" el mayor  grito desde dentro del pabellón; mejor pintense las uñas, al final la Silvita llevaba su cuete con un cargador a medias. No llegamos ni al Salvador del Mundo, era 11 de noviembre, íbamos al centro a pegar propaganda de la guerrilla. La Chelita le disparó a las sombras esa maldita noche.

¡Hoy pelean por donas, qué desgracia!

En esos días éramos invisibles, hoy somos imbéciles. 

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Trazos

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Viejos ,locos, enamorados .

Letras obligadas; las estaba reteniendo para no ponerlas en un altar. Letras desganadas por el dolor y el enojo. Letras justas. Letras forzadas, obvias; ¿cómo ignorarlos? valientes de museo, piezas del olvido. Ambos ancianos; ella ciega, la levantó de la jardinera y le dijo que la llevaría donde hubiera sombra. Carentes, frágiles; inadaptados de este mundo de egoísmos. Viejos locos enamorados.

Le llamaré vida

¿Puedo titular algo tan grande como la vida? ¿Acaso puedo poner un tema sobre algo desconocido, incierto e incluso invisible? Menos lo puedo saber. Veo lo que está delante de mí, aunque tampoco lo entiendo. Veo cómo en ocasiones el dolor se apresura sobre mí para quedarse durante muchos días. Mientras que la felicidad apenas se asoma. ¿Qué puedo esperar cuando no hay nada que esperar? ¿Cómo puedo anhelar cuando no hay deseo? El deseo huyó lejos. Mientras tanto, veo mi sombra proyectada sobre una roca eterna. Quizá a esto le llamaré vida.