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A quien corresponda :



Al regresar a casa, venía caminando sobre la calle 15 de Septiembre, de la Plaza El Trovador hacia el Barrio Modelo; delante de mí a unos 15 metros, un anciano de pronto cayó sobre la acera que se convierte en grada al llegar a la entrada de ciertos condominios. El hombre de unos 85 años quedó sentado y no podía levantarse, le pregunté si le podía ayudar y accedió con su cabeza; con gran dificultad artículó su cuerpo y siguió lentamente su camino.
En ese tramo simplemente no hay aceras y en los tramos que hay no pueden caminar dos personas en sentido contrario; el que va en el extremo tiene que bajar al asfalto y queda expuesto al tráfico pesado que transita sobre esa calle; esto puede parecerle intrascendente, el problema es que cientos de peatones de todas las edades caminan por esos "remedos de aceras". A quien corresponde nunca le importa; las autoridades competentes no entienden que el desarrollo no son esas cifras porcentuales que exponen en sus discursos.
En el Centro de San Salvador, igual se tiene que ser diestro en esquivar el tráfico porque las aceras están ocupadas por el comercio informal; obviamente las cosas no van a cambiar de la noche a la mañana, el problema es que los políticos demagogos no entienden la vida cotidiana de su pueblo. 

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Letras obligadas; las estaba reteniendo para no ponerlas en un altar. Letras desganadas por el dolor y el enojo. Letras justas. Letras forzadas, obvias; ¿cómo ignorarlos? valientes de museo, piezas del olvido. Ambos ancianos; ella ciega, la levantó de la jardinera y le dijo que la llevaría donde hubiera sombra. Carentes, frágiles; inadaptados de este mundo de egoísmos. Viejos locos enamorados.

Le llamaré vida

¿Puedo titular algo tan grande como la vida? ¿Acaso puedo poner un tema sobre algo desconocido, incierto e incluso invisible? Menos lo puedo saber. Veo lo que está delante de mí, aunque tampoco lo entiendo. Veo cómo en ocasiones el dolor se apresura sobre mí para quedarse durante muchos días. Mientras que la felicidad apenas se asoma. ¿Qué puedo esperar cuando no hay nada que esperar? ¿Cómo puedo anhelar cuando no hay deseo? El deseo huyó lejos. Mientras tanto, veo mi sombra proyectada sobre una roca eterna. Quizá a esto le llamaré vida.