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Cosas familiares


La pared del cuarto tiene 52 años de no pintarse, los mismos que tiene la casa de haber sido construida; todo olía a estar harto de sí, aún con las ventanas abiertas y las cortinas recogidas la luz decidió no entrar porque todas las cosas preferian tropezar entre ellas; a que la luz les dijera qué hacer, una cuestión de anarquía doméstica. Los recuerdos caminaban de arriba para abajo con las manos llenas de tormentos, la ansiedad persigue a la incertidumbre por toda la casa de tal manera que las bisagras truenan por tanto abrir y cerrar todo el día, por allí Mal Pensada, no se mueve de la mecedora; es el lugar estratégico para vigilar el movimiento de todos, Impaciencia exaltada grita a conformidad: ¿qué hora es?

Los focos se quemaban rápido porque decía, Sábelo Todo : "muy duro los encienden", también los chorros vivían goteando porque "muy duro los cierran", "bajen el volumen del agua", "aprendan a ahorrar", "aquí a las cosas les salen patas y se van" y así, cada día declamaba la misma letanía de reprensiones. Imbécil, renegaba por todo; Enamorado, cantaba por todas; Odiosa, estudiaba para no hacer nada de los oficios del hogar; Princesa, siempre fue eso, la persona más extraordinaria de la familia y del mundo ; Y Existencia, ese jodía, porque era el más pequeño. 

Los extraño mucho.

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Trazos

El sueño de la ingenuidad ha empezado a despertar La torre de Babel se está fracturando El Sol está cambiando de poniente Ahora resulta que la felicidad no era tan plena Y como dijo Pablo Escobar, "todo es cuestión de que le lleguemos al precio"

Viejos ,locos, enamorados .

Letras obligadas; las estaba reteniendo para no ponerlas en un altar. Letras desganadas por el dolor y el enojo. Letras justas. Letras forzadas, obvias; ¿cómo ignorarlos? valientes de museo, piezas del olvido. Ambos ancianos; ella ciega, la levantó de la jardinera y le dijo que la llevaría donde hubiera sombra. Carentes, frágiles; inadaptados de este mundo de egoísmos. Viejos locos enamorados.

Le llamaré vida

¿Puedo titular algo tan grande como la vida? ¿Acaso puedo poner un tema sobre algo desconocido, incierto e incluso invisible? Menos lo puedo saber. Veo lo que está delante de mí, aunque tampoco lo entiendo. Veo cómo en ocasiones el dolor se apresura sobre mí para quedarse durante muchos días. Mientras que la felicidad apenas se asoma. ¿Qué puedo esperar cuando no hay nada que esperar? ¿Cómo puedo anhelar cuando no hay deseo? El deseo huyó lejos. Mientras tanto, veo mi sombra proyectada sobre una roca eterna. Quizá a esto le llamaré vida.