Me engendró, parió y amamantó el engaño,
Jugó conmigo, me tomó de la mano;
también me arrulló.
Me enseñó su abecedario, su ficción y gesticulación.
Me llevó por los senderos de la vida, me defendió, resguardó y también afiló sus dagas y en mis manos las entregó.
Trazó un camino paralelo al de los demás, me hizo un vencedor.
Crecí y me abrió una puerta; puso delante a la realidad y me mostró como vencerla, puso poder en mis manos y la vida de otros, el engaño me prosperó.
Los años pasaron; en algún momento me poseyó y de pronto me dejó. Hoy estoy frente a la realidad personal, hoy ya nada tiene mucho sentido.
La verdad es superior, la verdad siempre estuvo presente; me mira de frente y me pregunta si quiero caminar con ella: le dije que no .
Permanecerán los rincones infinitos guardando secretos eternos.
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