La grandeza de los detalles no tiene valor. La menor de mis hijas entra en el cuarto de cocina y pregunta si hay una hornilla libre. lleva en su mano una tabla para picar verduras, una en forma de manzana, un cuchillo y una hoya para freír, mi madre la mira de reojo. también la mayor de mis hijas y ambas sonríen con bastante disimulo. le hacen espacio y la que hasta hace un tiempo era la enemiga número uno de la cocina la grasa y los platos sucios comienza su labor. Con mucha seguridad y concentración pica, mezcla y sofríe. se mueve con seguridad y libertad en un espacio muy reducido, como sabiendo de memoria cual es el siguiente paso. Los años han pasado y la nena de pelito castaño, la consentida de mi difunto padre, ha comenzado a tomar responsabilidades. Sigue teniendo una apariencia tierna y caprichosa pero ha crecido y hoy le he visto tomando un lugar no solo en la cocina, se ha comenzado a abrir paso en la vida. De pronto se vuelve y me mira fija a los ojos como siempre lo hace y me dijo si quería del platillo que había preparado. Mi hija mayor solto la carcajada y mi madre la abrazo. Hay días que nos regalan tesoros.
Permanecerán los rincones infinitos guardando secretos eternos.
Comentarios
Publicar un comentario