Eran aproximadamente las nueve de la noche y llovía fuerte, de pronto escuché que tocaron la puerta de la cochera. Mi hija mayor bajó para abrir, me estaba cepillando los dientes y escuche movimientos en casa; mi mama dijo: "Hijo"; mi hija menor levantó la voz y me dijo: "Papi vení, salí, apúrate". Un enjuague rápido, salí del baño y estaba allí: parado, empapado, con un suéter que nada lo cubría de la lluvia y con sus maletas. Mi hijo mayor había regresado a casa, nos miramos, le sonreí y nos abrazamos; la comunicación no ha sido nuestro fuerte. Un abrazo eterno y allí quedó dicho todo; sin comentarios innecesarios, preguntas o explicaciones. Mi hijo, el que se había ido, ha vuelto.
Permanecerán los rincones infinitos guardando secretos eternos.
que alegria!!!! me encanta
ResponderEliminarSiiii. Muchas gracias
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