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Mi hijo, el que se había ido ha vuelto.


Eran aproximadamente las nueve de la noche y llovía fuerte,  de pronto escuché que tocaron la puerta de la cochera. Mi hija mayor bajó para abrir, me estaba cepillando los dientes y escuche  movimientos en casa; mi mama dijo:  "Hijo"; mi hija menor levantó la voz y me dijo: "Papi vení, salí, apúrate". Un enjuague rápido, salí del baño y estaba allí: parado, empapado, con un suéter que nada lo cubría de la lluvia y con sus maletas. Mi hijo mayor había regresado a casa, nos miramos, le sonreí y nos abrazamos; la comunicación no ha sido nuestro fuerte. Un abrazo eterno y allí quedó dicho todo; sin comentarios innecesarios, preguntas o explicaciones. Mi hijo, el que se había ido, ha vuelto.

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Trazos

El sueño de la ingenuidad ha empezado a despertar La torre de Babel se está fracturando El Sol está cambiando de poniente Ahora resulta que la felicidad no era tan plena Y como dijo Pablo Escobar, "todo es cuestión de que le lleguemos al precio"

Viejos ,locos, enamorados .

Letras obligadas; las estaba reteniendo para no ponerlas en un altar. Letras desganadas por el dolor y el enojo. Letras justas. Letras forzadas, obvias; ¿cómo ignorarlos? valientes de museo, piezas del olvido. Ambos ancianos; ella ciega, la levantó de la jardinera y le dijo que la llevaría donde hubiera sombra. Carentes, frágiles; inadaptados de este mundo de egoísmos. Viejos locos enamorados.

Le llamaré vida

¿Puedo titular algo tan grande como la vida? ¿Acaso puedo poner un tema sobre algo desconocido, incierto e incluso invisible? Menos lo puedo saber. Veo lo que está delante de mí, aunque tampoco lo entiendo. Veo cómo en ocasiones el dolor se apresura sobre mí para quedarse durante muchos días. Mientras que la felicidad apenas se asoma. ¿Qué puedo esperar cuando no hay nada que esperar? ¿Cómo puedo anhelar cuando no hay deseo? El deseo huyó lejos. Mientras tanto, veo mi sombra proyectada sobre una roca eterna. Quizá a esto le llamaré vida.